Una gran columna sobre el Estado laico

Les confieso que Klaus Ziegler es quizás mi columnista favorito. Para El Espectador escribió que Colombia está ante un retroceso en materia de Estado laico y que no hace falta un altar en Palacio "cuando un sacerdote termina sentado en las mesas donde se toman las decisiones". Su ejemplo es el Decreto 1310 del 25 de agosto, con el que el Gobierno designó representantes en los consejos superiores de 14 universidades públicas y dejó al padre Rodolfo Londoño de la Espriella, capellán de la Casa de Nariño, como delegado en cinco. Suma el cambio en Educación, de Viviane Morales a Ilva Myriam Hoyos, asesora de la Conferencia Episcopal, y la intención de ampliar la participación de organizaciones religiosas en la educación pública, y pregunta quién vigilará los contenidos cuando la evidencia científica contradiga las convicciones del administrador. También le pone fecha a la conversión del presidente: De la Espriella se declaró ateo hace años ("no creo en nada que la razón no pueda explicar", dijo) y hoy dice que encontró a Dios hace unos cinco. Cierra recordando que el Estado no tiene un alma que salvar sino ciudadanos que proteger, y que para eso "no necesita capellanes: necesita una Constitución". No se la pierdan.

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