Una investigación de La Silla Vacía mapeó cómo se mueve el poder de la fe en el Gobierno de Abelardo de la Espriella. El articulador es el sacerdote Rodolfo Londoño de la Espriella, capellán de la Casa de Nariño y sin parentesco con el presidente, designado representante del Gobierno en los consejos directivos de cinco universidades públicas: la Nacional, la de Antioquia, la Pedagógica, la del Valle y la del Atlántico. En la del Magdalena la representante del Gobierno pertenece a Parresía, la comunidad católica que Londoño dirige. Él ya había explicado en 2023 para qué sirve todo esto: "La mejor forma de gobierno es el gobierno de los sabios. Yo agregaría, como cristiano, el gobierno de los creyentes (…) Necesitamos gobernantes temerosos de Dios".
El reparto va más allá de las universidades. Marco Fidel Acosta, el "gerente de la fe" de la campaña, que dice haber articulado 1.600 congregaciones y "800.000 personas en templos decididos en una guerra espiritual", preside el Fondo Nacional del Ahorro; el pastor John Milton Rodríguez liquida el Ministerio de la Igualdad; la senadora y pastora Sara Castellanos y la representante Carol Borda, las dos de la Misión Carismática Internacional, impulsan un proyecto para prohibir los procesos de transición de género en menores. El terreno de disputa es la educación: a Viviane Morales la reemplazó Ilva Myriam Hoyos, exprocuradora que ha litigado a favor de penalizar el aborto, y las bases filtradas del plan de desarrollo prometen "sacar la 'ideología de género' de las aulas". La Silla Vacía cuenta al menos 20 líderes evangélicos o católicos con cargo o con silla en este gobierno.
