Que los que aplauden el servicio militar obligatorio empiecen por sus propios hijos
En su columna de El Espectador, Tatiana Acevedo Guerrero recordó cómo en los años noventa las familias con dinero y contactos compraban la exención del servicio militar mientras los muchachos de colegio público sin palancas terminaban donde los mandaran. Lo trajo a cuento por la propuesta de Abelardo de la Espriella, que en julio dijo que "aquí vamos a pagar todos el servicio militar" y que "cuando la patria llama a sus buenos hijos, tenemos que dar un paso al frente". Acevedo desconfía y propone una prueba: que los dirigentes y famosos que celebran la idea firmen públicamente que sus propios hijos adolescentes prestarán servicio en las zonas peligrosas, no en puestos cómodos. Suena razonable.
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