La Pulla publicó un perfil de Abelardo de la Espriella a 10 días de la primera vuelta. Reconstruye al personaje: hijo de una familia acomodada de Montería, con un padre abogado que fue diputado, notario y viejo amigo de Álvaro Uribe; penalista dueño de su propia firma; y un hombre que se vende como empresario próspero, tenor y patriota que dejó Italia para "salvar" a Colombia. El repaso de sus clientes va de la farándula a cuatro condenados por parapolítica, a David Murcia Guzmán, el de la pirámide DMG, que estafó a más de 190.000 personas, al exmagistrado Jorge Pretelt, condenado por pedir un soborno, y a Alex Saab. También representó a la familia de Rosa Elvira Cely y a Natalia Ponce de León, casos que endurecieron la ley y cuyo mérito él se atribuye.
El video apunta a tres contradicciones. De la Espriella dice ser de "los nunca" y no beber de la teta del Estado, pero según registros públicos citados por Cuestión Pública su firma ha tenido 12 contratos estatales por más de $3.000 millones, los más recientes con la Alcaldía de Barranquilla y la Gobernación del Atlántico. Promete mano de hierro contra los criminales después de haber hecho su fortuna defendiéndolos. Y se presenta como outsider mientras lo respaldan los Char, Enrique Gómez, Mauricio Gómez Amín, Ernesto Macías y tres exministros de Iván Duque. La parte más dura es la del paramilitarismo: según una sentencia de la Corte Suprema, su fundación Fipaz organizó hacia 2006 foros pagados por los paramilitares y desde ahí se habría impulsado un referendo contra la extradición de los comandantes de las AUC. En 2008 dijo que se hizo amigo de Jorge 40 y de Ernesto Báez, a quien llamó "el romántico de las Autodefensas", y que en el lugar de Salvatore Mancuso él "habría sido paraco de verdad, con uniforme y con fusil"; en 2018 se sostuvo en esa frase. Cierra con el patrón contra la prensa: entre 2008 y 2019 puso 109 denuncias por calumnia e injuria, según registros de la Fiscalía citados por la FLIP, y la mayoría terminó archivada.
