Cinco expertos en ética jurídica desarmaron el argumento de Abelardo: ningún abogado está obligado a aceptar cualquier cliente

La Silla Vacía les preguntó a cinco abogados y expertos en ética jurídica por los límites del oficio, a propósito de la campaña de Abelardo de la Espriella y de defensas como las de Álex Saab y David Murcia. Coincidieron en tres cosas. La primera: los abogados no están obligados a defender a cualquier cliente. "En el mundo real, uno recibe un caso y analiza si tiene el tiempo, la capacidad, si le interesa y si vale la pena. No existe una obligación legal de asumir una defensa", dijo el penalista Francisco Bernate. Kevin Hartmann lo puso en términos institucionales: "el deber de garantizar la defensa es del sistema, no del abogado particular", y por eso quien asume un caso privado "no puede escudarse en que 'alguien tenía que defenderlo'". La segunda: no existe para los abogados nada equivalente al juramento hipocrático de los médicos. "Es una palabrería, una especie de analogía forzada para tratar de justificar las conductas de un privado que, voluntariamente, decidió asumir los casos de una serie de clientes por una plata determinada", dijo Hartmann. Y la tercera: el límite es el debido proceso y no manipular el sistema, con pruebas falsas o maniobras dilatorias. Sobre el costo de escoger clientes incómodos, Hartmann agregó que el riesgo reputacional suele trasladarse a la tarifa, pero que "hay plata que no repara el hecho de aceptar a un cliente que puede generar un problema reputacional". Los expertos también recordaron que la Comisión Nacional de Disciplina Judicial juzga cómo ejercen los abogados, no a quién escogen.

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