Cuando Abelardo de la Espriella presentó sus primeras 13 propuestas de gobierno, La Silla Vacía las leyó contra las campañas de la nueva derecha latinoamericana y encontró que casi todo estaba tomado de allá, empezando por la palabra "milagro", que es de Nayib Bukele. En seguridad, el eje es que no habrá continuidad de la paz total: "mano de hierro", golpes a cabecillas en los primeros días y la erradicación de las 330.000 hectáreas de coca, un ritmo que exigiría arrancar 328 hectáreas diarias durante cuatro años suponiendo que nadie resiembre. La aspersión aérea vuelve con una salida jurídica: "Esa aspersión la podemos hacer con bioherbicidas para no desconocer la decisión de la Corte Constitucional. Ya eso está inventado, valen tres veces más". En lo urbano, la propuesta es una "Primera Línea de Seguridad" con 82.000 veteranos residentes en Bogotá reforzando la seguridad en los barrios, más reconocimiento facial masivo, lectura de placas y drones: es, literalmente, el programa que Rodrigo Lara llevó a la Alcaldía de Bogotá en 2023, y todavía no hay detalles de qué facultades tendrán esos grupos ni cómo se controlarán, con el antecedente de las Convivir encima. A eso suma la idea de una "legislación temporal", pariente del estado de excepción con el que Bukele dice haber logrado su milagro y que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha pedido levantar. En economía, la motosierra: recortar el Estado en un 40 %, eliminar ministerios y entidades, y la afirmación de que "el Estado colombiano tiene más de 700 mil funcionarios y contratistas que le sobran". Su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, le puso la técnica: respeto a la regla fiscal y crecimiento del 6 % anual, frente al 2,3 % de entonces. Y en salud, sin reforma: un plan de choque de $10 billones sacado de reasignar recursos que hoy financian los equipos básicos de atención primaria, y las EPS sobreviven, con vigilancia sobre en qué se gastan la UPC.

¿Qué ha hecho Abelardo de la Espriella?
El archivo con fechas y fuentes de lo que hacen el Gobierno de Abelardo de la Espriella y la oposición.
Lo bueno, lo malo, lo feo y lo... chistoso.