Lucas Ospina: el Botero del despacho de Abelardo en Barranquilla retrata a un cura que abusa de una niña

En el despacho de Abelardo de la Espriella en Barranquilla, que decoró su amiga Patricia Mejía con aportes de empresas privadas, cuelga El milagro de la niña devorada por un colibrí, un óleo de Fernando Botero de 1960 que, según el columnista Lucas Ospina en La Silla Vacía, representa a un sacerdote que abusa sexualmente de una niña. El cuadro lo prestó el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, al que Botero se lo donó en 2011 para "los estudiantes que ingresen a esta casa" y que tiene abierto un proceso de responsabilidad fiscal de la Contraloría por $10.000 millones. Ospina escribe que no hay constancia pública de que los herederos de Botero autorizaran el préstamo y se pregunta qué dirán "la familia de la Espriella y la comunidad católica" cuando sepan qué muestra la pintura. Colgarlo, dice, es "el gesto predecible y obvio de esa narcoestética".

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