Defensora del Pueblo: "No quiero condescendencia" y una guerra "hecha para las cámaras"

En dos entrevistas del mismo fin de semana, la defensora del Pueblo, Iris Marín, subió el tono con el Gobierno de Abelardo de la Espriella. A El País le dijo que la suya "pareciera una guerra hecha para las cámaras, donde se ve muy bien, fuerte y potente, más que para proteger a la gente", y contó que le pidió una cita al presidente y no se la concedió. En El Espectador le respondió al ministro del Interior, Rodrigo Lara, que había dicho que su crítica a la exhibición de cadáveres tal vez fue un lapsus: "Pero no fue ningún lapsus", y agregó: "No quiero condescendencia de parte del Gobierno". Cuando el presidente "se presenta orgulloso entre cuerpos de personas muertas", dijo, "parece estarle dando más fortaleza a la respuesta de la muerte que a la respuesta de la vida". Entre las dos entrevistas cuestionó además el decreto de porte de armas, el piloto de fumigación aérea, los límites a la consulta previa y que el Gobierno borre "niñas" y "campesinos" de su lenguaje.

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