En el Chocó, 365 instituciones educativas quedaron afectadas por el terremoto y El País fue a Quibdó a contar cómo lo viven los niños. Uno de ocho años, alumno del colegio público más emblemático de la ciudad, dice que "parecen vacaciones, pero no me siento bien": resuelve en dos días las guías pensadas para una semana y teme atrasarse, porque las clases virtuales no son opción en un departamento donde "la señal es mala y la energía se va a cada rato", según su mamá. Ese colegio planea recibir a sus 3.500 estudiantes por turnos de medio día, una vez por semana, en la sede histórica que resistió, y su rector, Elvis Córdoba, dice que es peor que la pandemia porque "los chicos se quedan sin los papás también, que deben seguir trabajando". En un comedor comunitario del norte de la ciudad, donde los hogares del ICBF quedaron inutilizables, las niñas cuentan que no temieron por ellas sino por sus mamás y sus hermanos, y varias pasan las noches en vela por miedo a otro temblor. Una de 10 años, que ahora duerme en el piso con unas 14 personas en dos cuartos arrendados, lo resume así: "Me siento en el andén y veo cómo pasan las motos. Todos los días son así". Según los decretos de emergencia que recoge El Espectador, el terremoto afectó 5.309 sedes educativas en el país, 408 de ellas en el Chocó, y alteró la educación de más de 1.147.000 niños.

¿Qué ha hecho Abelardo de la Espriella?
El archivo con fechas y fuentes de lo que hacen el Gobierno de Abelardo de la Espriella y la oposición.
Lo bueno, lo malo, lo feo y lo... chistoso.