"El Espectador" recuerda las masacres estudiantiles de 1954 y 1984

Dos días después de que Abelardo de la Espriella anunciara un protocolo para que la Policía entre a las universidades públicas ("Voy a ir por ustedes, incluso entrando a las universidades para sacarlos y hacerlos pagar"), El Espectador repasó dos de los peores episodios de violencia del Estado contra la protesta estudiantil. En junio de 1954, policías entraron a la Universidad Nacional y asesinaron a Uriel Gutiérrez, estudiante de Medicina y Filosofía; cuando los estudiantes marcharon hacia la Plaza de Bolívar para protestar por su muerte, soldados del Batallón Colombia recién llegados de la guerra de Corea dispararon contra la marcha. Murieron nueve estudiantes y un civil, y el comandante del Ejército les atribuyó el ataque a los propios jóvenes. Desde entonces el 8 y el 9 de junio se conmemora el Día del Estudiante Caído.

En mayo de 1984, tras el asesinato con señales de tortura del estudiante Jesús León Patiño en Cali y el secuestro y asesinato del profesor de medicina Luis Armando Muñoz en Bogotá, los estudiantes se reunieron en la Nacional para homenajearlos. La jornada del 16 de mayo terminó con la fuerza pública dentro del campus y enfrentamientos con el Grupo de Operaciones Especiales (GOES), con casos de tortura y abuso sexual. El excomisionado de la Verdad Saúl Franco habló de "por lo menos, cinco heridos a bala y 81 detenidos", y 42 años después sigue sin saberse cuántos murieron. La universidad estuvo cerrada un año.

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