La embajadora de Petro en Haití dice que los tres cancilleres que tuvo fueron "fatales" y que la dejaron sola

Vilma Rocío Velásquez Uribe, la embajadora en Haití que el Gobierno de Abelardo declaró insubsistente en agosto por no renunciar, le dijo a Semana que la Cancillería de Gustavo Petro abrió la embajada en Puerto Príncipe y la dejó "a la buena de Dios": que al llegar durmió 15 días en un colchón en el piso, que pidió 60 veces un auxiliar administrativo sin que se lo mandaran y que los tres cancilleres que tuvo, Luis Gilberto Murillo, Laura Sarabia y Yolanda Villavicencio, fueron "fatales". Cuenta que Álvaro Leyva le prometió abrir la embajada rápido y que con Murillo "todo paró". Dice que la Cancillería la acusa de tener sin legalizar 500.000 dólares, cosa que niega ("Ni porque sumen les da 500.000"), y que analiza demandar al Estado. La Procuraduría la había suspendido en mayo por decir en la televisión haitiana que Iván Cepeda era "un candidato magnífico"; ella dice que lo dijo en criollo, ante una audiencia haitiana, y que lo tomó como una persecución.

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