En su columna en El Espectador, Pascual Gaviria dice que Abelardo de la Espriella sabe que "su agresividad, su pistola al cinto, sus insultos y amenazas a delincuentes, su promesa de fosas y bala" no le dan seguridad a nadie, y que matar se volvió su manera de mostrar resultados rápidos, con frases como "al que no se someta, lo vamos a mandar al infierno en una bolsa". Recuerda que en Colombia "ya hemos probado esa receta": los gritos del general Mario Montoya pidiendo "litros de sangre" crearon, según declararon muchos de sus subalternos, la competencia que terminó en las ejecuciones extrajudiciales. Y cierra con la madre del joven Ricardo Andrés Rodríguez Martínez, muerto en el operativo contra alias "Cholo", Marelvis Rodríguez, que sostuvo frente a Medicina Legal una cartelera que decía "Mi hijo fue asesinado inocentemente": "La promesa del infierno parece haberse cumplido, pero para Marelvis y los hermanos de Ricardo Andrés".

¿Qué ha hecho Abelardo de la Espriella?
El archivo con fechas y fuentes de lo que hacen el Gobierno de Abelardo de la Espriella y la oposición.
Lo bueno, lo malo, lo feo y lo... chistoso.
