El Espectador publicó un perfil de Carlos Alonso Lucio, el director programático de la campaña de Abelardo de la Espriella y, como lo describe el periódico, el nombre detrás de su "batalla cultural". Estos son sus principales hallazgos.
Lucio no tiene contrato con el Estado ni figura entre los elegidos para los cargos clave, pero entró a la Casa de Nariño diciendo que es asesor del presidente. Hace parte del círculo más cercano de Abelardo, con Carlos Suárez y Joaquín Gutiérrez Caballero. Algunos dicen que, por su condena por falsa denuncia, se le ha mantenido al margen y que a comienzos de agosto habría sido descartado para un ministerio.
Voces oficialistas en el Congreso dicen que su campo de acción sería la Asociación Nacional de Cajas de Compensación (Asocajas), por donde en 2025 pasaron ingresos por más de $2,4 billones. Miembros del Centro Democrático le dijeron al periódico que en un evento de Asocajas en Cartagena Lucio pidió la cabeza de su presidenta, Adriana María Guillén.
Estuvo a cargo del empalme "anticorrupción" y les entregó a Abelardo y a José Manuel Restrepo el "Arca de Noé", el sistema programático con el que pensaban gobernar. Su esposa, la exfiscal Viviane Morales, fue nombrada en el Ministerio de Educación y ahora es la comisionada de Paz.
Entró al M-19 en 1979, a los 15 años. Después de la desmovilización fue representante a la Cámara en 1991 y 1994 y luego senador por el Movimiento Bolivariano, que fundó y que busca recuperar ante el Consejo Nacional Electoral. Defendió a Ernesto Samper en el proceso 8.000. En 2000 la Corte Suprema lo condenó a dos años y medio de cárcel por falsa denuncia, con una inhabilidad de 25 años para cargos públicos. Antes de la sentencia pidió asilo en Cuba, volvió al país y lo secuestraron las Autodefensas de Carlos Castaño, que lo entregaron a las autoridades 10 días después. Dice que en ese secuestro se convirtió al cristianismo; es de la iglesia Casa sobre la Roca y defendió referendos contra la adopción igualitaria.

