El senador de Salvación Nacional, Enrique Gómez Martínez, dijo en una entrevista con la periodista Eva Rey que Álvaro Uribe Vélez “es un socialdemócrata que ha conquistado con sus hechos (…) el voto de derecha”, pero que hay “diferencias de fondo en el rol del Estado, en el crecimiento desaforado del estado, de los impuestos”. Y remató: “Es un socialista, sí”. El Centro Democrático respondió con un comunicado en el que sostiene que esos señalamientos “desconocen los hechos y los resultados de sus gobiernos”.
La respuesta es una lista de cifras. Que como gobernador de Antioquia Uribe redujo la burocracia departamental de unas 17.000 a 5.000 personas, contrató 103.000 cupos escolares con privados y bajó las compras de oficina y cafetería de $10.000 millones en 1994 a $1.580 millones en 1997. Que en la Presidencia el Estado pasó de 16 a 13 ministerios y que el programa de Renovación de la Administración Pública suprimió, reorganizó, liquidó o reestructuró 514 entidades en ocho años, con un ahorro fiscal equivalente a 5,4 puntos del PIB. Y que su política tributaria buscaba atraer inversión, con deducciones de entre 30 % y 40 % para inversiones nuevas. “Abogó por un Estado pequeño, recortó burocracia y promovió incentivos tributarios que se tradujeron en mayor inversión”, dice el partido. La Silla Vacía lo lee como otro round de la pelea entre las dos derechas, abierta desde las elecciones: el Centro Democrático, que Uribe dirige políticamente, trata de conservar su lugar mientras De la Espriella y Salvación Nacional ganan terreno con una derecha más radical.