Un mes después, la ayuda en Pereira y Cali la sostiene la gente

Mientras el Gobierno firma decretos, dos crónicas de El Espectador cuentan quién está sosteniendo lo que queda. La primera busca a los rescatistas voluntarios que se volcaron a las calles de Cali y Pereira el 10 de agosto y siguen ayudando un mes después. Una de ellas, de 30 años, técnica en tránsito, estuvo en el edificio Vanessa de Cali sacando escombros: "Nunca fue una opción quedarnos quietos (…) Lamentablemente, no se sacó a nadie con vida. Fueron unos 22 cuerpos recuperados". No ha vuelto a pasar por ahí; una psicóloga le dijo que tiene un shock postraumático.

La segunda va a Pereira, donde un hombre de más de 80 años mira desde la calle la casa que compró hace 62 con lo que ahorró manejando un camión de lácteos, hoy marcada con un aviso de "peligro de colapso". En el centro de la ciudad la gente volvió hace apenas una semana, entre máquinas que demuelen edificios: "Yo siento como un dolor colectivo, porque es muy triste ver todo lo que se cayó. Los lugares que frecuentábamos, hay algunos que ya no existen. Nos quedamos sin supermercado, sin panadería", dice un habitante. El balance nacional sigue en 331 muertos y 111 desaparecidos, con 36.326 viviendas colapsadas y 202.002 con algún daño.

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