El Comité Autónomo de la Regla Fiscal publicó comunicado sobre el presupuesto de 2027 y lo primero que hace es reconocerle al Gobierno que las cuentas por fin se parecen a la realidad. Según el CARF, el primer proyecto, radicado el 29 de julio por el gobierno de Gustavo Petro, pedía $575,7 billones; las comisiones económicas del Congreso lo devolvieron el 11 de agosto, algo que no pasaba desde 2003; y el 27 de agosto el Ministerio de Hacienda de Miguel Gómez Martínez presentó uno nuevo por $635 billones, el 29,9 % del PIB, que reconoce lo que faltaba en salud, pensiones, nómina pública, subsidios de energía y gas, universidades y el fondo de combustibles.
Pero el CARF también prende la alarma. El déficit primario (lo que le falta al Gobierno para cubrir sus gastos sin contar los intereses de la deuda) se iría a 4,5 % del PIB, contra el 0,5 % que prometía el Marco Fiscal de Mediano Plazo. El déficit total rondaría el 10 % del PIB y la deuda neta el 67,3 %, cerca del límite de la regla. Buena parte del aumento del presupuesto es deuda: el servicio de la deuda crece 54,7 % y el gasto sin deuda solo 5,3 %; los ingresos corrientes caen 7,4 % y se compensan con un 59,6 % más de recursos de capital, es decir, más créditos. Y hay riesgos que todavía no están contados: en salud faltarían unos $8,2 billones, las pensiones dependen de traslados al régimen público pese a que la ventana excepcional se cerró, los subsidios de energía bajan justo cuando asoma El Niño, y el costo del terremoto no está plenamente incorporado.
