El movimiento estudiantil está midiendo cómo responder al protocolo que Abelardo de la Espriella anunció para que la Policía entre a las universidades públicas y por ahora la consigna es la cautela: reaccionar puede darle al presidente la excusa para endurecer la ofensiva. "Hay que responder con cabeza fría a las provocaciones. Ellos tienen la esperanza de que les confirmemos sus sesgos para justificar el uso de la fuerza", le dijo a El País Juan Manuel Muñoz, representante en el Consejo Superior de la Universidad de Antioquia, que reconoce que "hay mucho miedo". Gabriela Delgado, su homóloga en la Universidad Nacional, cuenta que por ahora harán jornadas culturales y que entre sus compañeros hay "mucho susto". Para ella se está volviendo a los años 70, "donde solo por el hecho de cargar un carnet de estudiante de universidad pública eras visto como un enemigo".
Los tres líderes entrevistados (el tercero es Nicole Sinisterra, de la Universidad del Valle) reconocen que el movimiento llega debilitado, entre la "cooptación" del gobierno de Gustavo Petro y las divisiones que produjo. El rector de la Universidad Nacional, José Ismael Peña, lee el anuncio de otro modo: cree que el mensaje va dirigido a los criminales que se infiltran en los campus y saluda el protocolo, aunque considera que la Policía debería quedarse en los alrededores. "No tiene efectividad que entren a los campus, persiguiendo a muchachos que se disgregan entre la multitud", dijo.
