El Gobierno quiere volver la Orinoquía "nuestro Mato Grosso" y los científicos piden no repetir los daños de Brasil

Abelardo de la Espriella prometió en su posesión que la Orinoquía "será nuestro Mato Grosso, con vocación a convertirse en una despensa agrícola mundial" y el Gobierno ya empezó a concretarlo: quiere habilitar 400.000 hectáreas para sembrar maíz y soya desde 2027 y mover más de $8 billones en inversión, según El Espectador. Según el diario, los anuncios apuntan a que el Gobierno sigue la hoja de ruta de un estudio de Fedesarrollo que los empresarios de Prorinoquia le presentaron a Abelardo antes de posesionarse: el vocero, Miller Soto, habló de vías para la región y el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, de un régimen especial para la Orinoquía. Investigadores de The Nature Conservancy, WWF y la Fundación Cunaguaro advierten que nadie está mirando el impacto ambiental: en El Cerrado brasileño ya se perdió la mitad de las coberturas naturales y un modelo de The Nature Conservancy calcula para el río Meta, en el escenario hacia el que se va, una reducción del 83 % en su desembocadura. "Con lo que tenemos hoy en día, a mí me parece que el resultado más plausible es una catástrofe ambiental", dice César Rojano, de Cunaguaro. Ni el Ministerio de Agricultura ni el Ministerio de Ambiente le respondieron al diario.

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