En su columna en El Espectador, Catalina Uribe Rincón sostiene que la indignación con la "batalla cultural" de Abelardo de la Espriella termina por repetir sus términos. Pone como ejemplo al director del Instituto Caro y Cuervo, Sergio Esteban Vélez, que había llamado al instituto "fortín del marxismo cultural" y ahora usa las redes oficiales para leer a Andrés Caicedo y a Gonzalo Arango. Para ella, que todos se hayan indignado es "el primer triunfo de su batalla: todos terminamos hablando en sus términos". Se apoya en el profesor Maurice Charland y en la teórica feminista Sara Ahmed para explicar que el rechazo puede acelerar la circulación del discurso que rechaza. La salida, dice, no es el silencio sino "negarse a que la provocación decida dónde mirar". Propone discutir la investigación, las lenguas indígenas y los recursos del Caro y Cuervo, y mirar "con lupa" el presupuesto del Ministerio de Cultura y su ejecución.

¿Qué ha hecho Abelardo de la Espriella?
El archivo con fechas y fuentes de lo que hacen el Gobierno de Abelardo de la Espriella y la oposición.
Lo bueno, lo malo, lo feo y lo... chistoso.
