En su columna en El Espectador, William Ospina defiende a Gonzalo Arango y a Andrés Caicedo, que murieron hace medio siglo, como "símbolos de su época". No nombra al director del Instituto Caro y Cuervo, Sergio Esteban Vélez, que usó las redes del instituto para recordar a Caicedo por su autodestrucción. Pero escribe que suelen ser los adversarios los primeros en advertir que "siguen siendo peligrosos" y en tratar de destruirlos. Dice que Caicedo impulsó los cineclubes que salvaron a una generación del "espíritu aldeano del bipartidismo, que ahora ha vuelto". Y cierra: "están tan vivos que todavía disparan contra ellos".

¿Qué ha hecho Abelardo de la Espriella?
El archivo con fechas y fuentes de lo que hacen el Gobierno de Abelardo de la Espriella y la oposición.
Lo bueno, lo malo, lo feo y lo... chistoso.
