En una columna de La Silla Vacía, Andrés Hernández Cubides, investigador en paz y seguridad, dice que el Estatuto Antiterrorista es la primera gran apuesta de seguridad de Abelardo que tiene que pasar por el Congreso. Dice que Abelardo hace el camino inverso al de Petro: construir primero el marco legal de su mano dura, "con el estatuto para perseguir y la ley de sometimiento para recibir". Con el estatuto, escribe, señalar a alguien como apoyo de una organización terrorista ya no dependerá de un proceso penal, sino de un trámite administrativo. El Consejo de Seguridad Nacional podrá inscribir a una persona en el registro de terroristas y dejarla de inmediato sin acceso a sus cuentas. El afectado puede pedir que lo saquen. Solo si el Consejo se niega, tras un plazo de hasta 90 días, el caso llega a un juez: el Consejo de Estado. Con una definición de terrorismo "tan abierta", escribe, la línea entre el colaborador voluntario y "el ciudadano que paga la vacuna para sobrevivir queda en manos de quien interprete la norma". Ve también una virtud potencial en el estatuto: apunta a quitarles la plata a los grupos armados, lo que "puede golpear más duro a un grupo armado que diez bombardeos", siempre que el registro sirva para identificar testaferros y no a cualquier sospechoso. Señala además que el estatuto crea un alto comisionado contra el terrorismo, designado por el presidente para cinco años, un periodo más largo que el del propio presidente.

¿Qué ha hecho Abelardo de la Espriella?
El archivo con fechas y fuentes de lo que hacen el Gobierno de Abelardo de la Espriella y la oposición.
Lo bueno, lo malo, lo feo y lo... chistoso.
