En su columna en El Espectador, William Ospina escribe: "Nada bueno se le puede augurar al gobierno de Abelardo de la Espriella si se empeña en la tarea inútil de atribuirle al gobierno de Petro todos los males de Colombia". Dice que eso mismo hizo Gustavo Petro, a quien llama "incoherente e irresponsable", y que la pobreza, la violencia y la corrupción vienen de mucho antes. Sobre la promesa de mano dura de Abelardo, recuerda: "Mano dura es lo que tuvimos por décadas y no fue suficiente". Pide un proyecto de industrialización, empleo y educación, y un Estado que ocupe el territorio "no con armas y con bombardeos como hasta ahora". Al final propone, en vez de gritar "¡Viva Cristo Rey!", repetir lo que enseñó ese rey: "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".
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