En su alocución del domingo, Abelardo de la Espriella anunció que les dio instrucciones al ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, y a todo el equipo económico para que "se pongan al frente de las conversaciones" con el Fondo Monetario Internacional y busquen una "salida negociada a la crisis que nos heredaron". Dijo que las finanzas públicas "ya no aguantan más" y que "el saldo está en rojo", y culpó al gobierno de Gustavo Petro, al que llamó "el régimen que me antecedió", de endeudar al país y despilfarrar el presupuesto. Es un giro: a finales de agosto, Gómez Martínez había descartado un rescate del FMI, recuerda El País. El diario también le responde al presidente, que atribuye la "aparente abundancia" de las calles a una economía paralela del narcotráfico: el turismo superó por primera vez al carbón, el desempleo ronda el 8 % y la pobreza multidimensional bajó de 12,9 % en 2022 a 9,9 % en 2025.
Por ahora no hay un crédito aprobado ni un programa acordado, y el Gobierno no ha dicho qué instrumento buscará, anota El Colombiano; Colombia canceló en octubre de 2025 la Línea de Crédito Flexible que tenía con el Fondo, sin haberla usado. Lo que sí está claro es la necesidad: sin ajuste, el déficit de 2027 llegaría al 9,4 % del PIB y el plan de financiamiento cuenta con cerca de $88 billones de deuda externa (unos 26.000 millones de dólares), un monto que el país nunca ha colocado y que Bank of America veía difícil de conseguir sin un programa del FMI, según Bloomberg Línea, que supo además que funcionarios del organismo vendrán al país en los próximos días. El Gobierno tampoco ha querido una reforma tributaria y apuesta a una ley de rescate que recortaría unos $45 billones del gasto en 2027, recuerda El Espectador.

