La Silla Vacía cruzó los registros de aspersión aérea con el área sembrada de coca que mide la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y concluyó que la fumigación, por sí sola, no reduce los cultivos. Al principio del Plan Colombia había que asperjar unas nueve hectáreas para eliminar una; al replicar esa metodología con los datos de 2003 a 2015, el medio calculó que hoy habría que asperjar unas 143 hectáreas para acabar con una sola de coca. Los cultivadores resiembran, protegen la mata o la "zoquean" (la cortan a 30 o 40 centímetros del suelo) y en dos o tres meses vuelve a producir.
El costo también pesa en un gobierno que prometió austeridad: entre 2005 y 2014 el Estado gastó cerca de $80 billones en aspersión aérea, unos $113 millones por hectárea asperjada a precios de 2026. Siguiendo la cuenta del estudio original, eliminar las 330.000 hectáreas de coca que hay hoy costaría casi $330 billones, casi todo el presupuesto de un año sin contar el servicio de la deuda. Los expertos consultados dudan de que salga tan caro y creen que focalizada en el Catatumbo, el sur de Nariño y el sur de Putumayo sí sirve, pero coinciden en que pierde fuerza con el tiempo y necesita una estrategia integral que el gobierno de Abelardo de la Espriella todavía no ha mostrado.
